martes, 20 de septiembre de 2011

Morezon (Sierra de gredos) - Febrero 2011.

Todo empezó cuando por fin nos decidimos todos a “cramponear”. El equipo estaba definido, Meli, Merce, Dani, Boni y yo, el lugar estaba claro, Gredos, la ruta ya no tanto, pues hasta 5 lagunas nos daba pereza llegar hasta la garganta, la cosa se quedó entre La Mira y Morezón, pero como teníamos el fin de semana entero y un estado físico envidiable pues dijimos, un día una y al día siguiente la otra (qué ilusos).

El sábado nos levantamos relativamente temprano con la sequedad de boca típica que se te queda tras haber ingerido 2 botellas de tinto y otra de licor de hierbas, la noche antes habíamos alquilado unas raquetas debido a las temperaturas que se esperaban para el día siguiente, los crampones iban a ser inútiles, maldito cambio climático.

Así que nada, nos calzamos las raquetas y comenzamos a seguir al resto de hordas que había ese día por Gredos camino del Morezón.

De momento todo iba bien, tras un par de horas llegamos a la cumbre del Morezón no sin antes esperar en innumerables ocasiones a Merce y Meli que como mandan los cánones se entretenían practicando uno de los deportes/pasatiempos favoritos hispánicos, el falting (este me ha dicho, pues anda que el otro…etc….etc).


Tras la última cuesta y ya todos en manada llegamos a la cumbre del Morezón, ¿Dónde está la cruz?...el día era espectacular, que calor, que sol, después de un buen rato discutiendo con Boni sobre su necesidad de conocer que monte es este, o el otro y este embalse y ese pueblo, le falta poner nombres a las cabras, pero con el tiempo todo llegará.



¿y la cruz?

Tras los típicos sándwiches, chocolates, dulces, bebidas isotónicas, cacahuetes, pistachos, etc. (siempre he pensado que vamos al monte para tener una excusa y ponernos como el perico), comenzamos a bajar camino del refugio del rey….y ahí es cuando comienza ya lo verdaderamente grotesco pues mis ampollas comienzan a salir como la flor en primavera o como los fascículos y coleccionables en septiembre.

Ya en el refugio del rey (hay que ver en que estado se encuentra….y es que la nobleza está venida a menos) no me aguantaba el dolor y como uno es valiente pues en lugar de volver por nuestros pasos decidimos cambiar y volver por la garganta que viene del puerto de candelada, ¡qué suplicio!, la nieve tenía más de medio metro de altura y con el calor te hundías hasta la rodilla…y yo con unas ampollas en los talones como dos pelotas de ping-pong.

Refugio del Rey

Para mi consuelo decir que cuando llegamos el chiringuito estaba abierto y nos tomamos la recompensa en forma de biberón de Mahou, la plataforma estaba ese día hasta la bandera, parecía Benidorm un 15 de agosto, la verdad es que el dominguerismo también es una forma de vida pues a la vuelta conté casi 2 km de coches aparcados uno detrás de otros.

Yo y mi hábitat natural.

Debido a mis ampollas no hicimos muchos planes para el día siguiente, bueno, debido a mis ampollas y al estómago de algún otro, pues no era plan de salir a andar y tener que arrastras a un lisiado y a otro que cada dos x tres tendría que ir a esconderse detrás de un pino o de una roca, así que unánimemente decidimos dedicar la mañana del domingo a esa consabida actividad que se nos da tan bien que es la toma de vermouth con pincho, La Mira la dejaremos para la temporada 2011-2012.

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