lunes, 21 de enero de 2013

Orientándonos por la Fuenfría


Hola buenas, comenzamos el año con fuerza renovada, tras recuperarnos de la Nochevieja y las cantidades ingentes de comida devoradas durante las fiestas de navidad teníamos que salir algo al monte aunque no hubiera nevado (aún) para abrir el ejercicio 2013, además, el mundo no había acabado así que las montañas en principio deberían seguir en su sitio.
Había varias propuestas encima de la mesa pero una de ellas destacó por su singular organización, un compañero del foro de montaña sistema central se había ofrecido a impartir un curso de orientación básico, ¡cáspita!, todos nuestros brujulazos se podían evitar participando en dicho curso, o al menos muchos de ellos, la cosa es que como el tema tampoco parecía muy extremo pues me cogí a Meli y nos fuimos los dos.
Habíamos quedado con la gente del foro en el aparcamiento del valle de la fuenfría, en cuanto llegaron los citados comenzó la charla que nos sacará de nuestras grotescas situaciones y como compartir es de sabios pues allá va una pequeña guía fruto del conocimiento adquirido, ni que decir tiene solamente son nociones adquiridas en un curso muy básico, lo mejor es realizar un curso, documentarse, comprar mapas, guías, etc. y si no se tiene la experiencia suficiente seguir las señales, sendas, etc.

Mapas:
Corresponde a la representación de un terreno, la escala aconsejada es 1:25.000 lo que se traduce en que cada centímetro del mapa son 25.000 en el terreno.
Se aconseja comprar mapas en los que venga representada cuadrícula en los ejes “X” e “Y” que nos darán coordenadas muy aproximada de donde estamos, donde queremos ir y con un poco de suerte no tendremos que dar coordenadas de donde nos hemos perdido y tener que llamar al 7º de Caballería.

Los colores, pues básico, zonas con vegetación pintadas en color verde y zonas más altas en color marrón, hay que tener en cuenta que la vegetación a partir de 1.800 mts. suele ser muy escasa, tirando ya a nula por lo que esto nos dará una idea de la altura a la que estamos.
Hablando de altura, otro consejo a la hora de comprar un mapa es que estén bien delimitadas las líneas de nivel. Existen las líneas maestras (que normalmente están pintadas con un trazo más grueso) y las auxiliares, normalmente cada curva maestra representa 100 metros de desnivel en contra de los 20 metros de cada línea auxiliar. Estas nos darán la altura y desnivel, cuanto más juntas están mayor será el desnivel en línea recta, al contrario, si están separadas el desnivel será menor, esto es importante a la hora de identificar una pradera, un llano o por el contrario canales con gran desnivel y cortados o precipicios.
Preparar un mapa.
Una vez que hemos comprado el mapa, hay que prepararlo, esto es, a poder ser plastificarlo para que no se nos deteriore a la hora de manipularlo, hay que pensar que si tenemos que sacar el mapa es porque lo necesitamos y quizás las condiciones climáticas no estén muy por la labor de echarnos una mano. 

Antes de plastificarlo es conveniente iluminarlo. El coste de un mapa no es muy elevado, es preferible perder un tiempo señalando con fluorescentes y rotuladores aquellos puntos clave para nuestra orientación, poblaciones, sendas, cotas, cursos de agua, etc.




La brújula, esa gran desconocida.
¿Qué es una brújula?...normalmente la respuesta sería: una mujer montada en una escóbula, pero no, básicamente una brújula nos sirve para definir un rumbo, localizar un punto en un mapa, o definir nuestra ubicación. Brújulas pues hay varias, a mi me gusta la que uso yo, básicamente por eso la compré y es que al ser transparente te permite orientar el mapa de una forma sencilla.
La brújula está compuesta por las siguientes partes:




Definir un rumbo.
Para definir el rumbo al que queremos ir, basta con “apuntar” con la flecha de dirección de la brújula al hito al que queremos dirigirnos, giraremos el limbo hasta orientar la flecha de la brújula con el norte que indica la flecha magnética, los grados que marque el limbo en la flecha de dirección serán los que transportaremos al mapa orientando este al norte.
Localizar un hito o cota en un mapa.
Cuántas veces he oído tras de mí la frase…”y eso de ahí….¿qué es?”  pues bien, en este caso el proceso a seguir es el inverso, primero tomaremos el rumbo apuntando con la brújula a la cota o lugar que nos ha llamado la atención, giramos el limbo hasta que coincida la flecha de orientación del limbo con el norte del mapa y voilá, solo nos queda interpretar lo que estamos viendo.

Localizarnos a nosotros dentro de un mapa.
Vale, nos hemos perdido y no tenemos ni idea de por donde andamos, con nuestros inseparables amigos, la brújula y el mapa podemos acotar nuestra posición de una forma relativamente sencilla siempre que seamos capaces de localizar puntos conocidos, al menos 3, con una diferencia mínima de 90º entre ellos y uniéndolos a través de líneas rectas nos dará un triángulo en el que en principio se supone que es donde estamos. En el mapa ya estaremos dentro de una cuadrícula y solo bastará fijarse un poco en los detalles para afinar nuestra posición.

A todo esto….lo que funciona bien, bien es un GPS,… con pilas a poder ser.

Pues ni más ni menos fue esto lo que aprendimos en el curso, ahora había que aplicarlo, el juego consistía en seguir una serie de balizas en los que se indicaban unas coordenadas, desde el aparcamiento de la Fuenfría salimos en busca de la primera baliza, fácil… segunda baliza, una cota de 1.500 mts….sencillo, tercera baliza “Chalet de Peñalara”, desde que nos pusimos a buscar la primera baliza nos habíamos juntado con los amigos del sur de Gredos y como a penas nos gusta ir hablando pues ahí tuvimos el primer brujulazo, nada serio, media vuelta y dimos con la tercera de las balizas.

La cuarta era el Mirador de la Reina, para llegar a él tenemos dos opciones buscar la senda Smith o subir por la calzada romana, ¿cuál sería la mejor opción?... pues como animales que somos la línea recta, miramos a Melisa a ve que opinaba y como dio luz verde pues para arriba. Atravesando monte y entre roca llegamos a la base del mirador, allí un paisano que rondaba el lugar nos pregunta que si nos hemos perdido, “no, no buen hombre, venimos al mirador”, nos contesta que en su vida había visto a nadie llegar al mirador por dónde veníamos nosotros.


Otra baliza encontrada, a por la última, esta era el Mirador Vicente Aleixandre, pero llegando al mismo sin seguir el camino, ok. sencillo, en un plis-plas nos pusimos en el último punto controlado del día, y ahora??...pues “to pa’bajo”… y como habíamos subido over road, pues de igual forma bajamos hasta Casa Cirilo, donde ni que decir tiene que dimos cuenta de las cervezas de rigor.
Ahora queda, después de todo lo aprendido, no perderse en las próximas salidas.
 
El ferviente lector advertirá que no se hemos hecho demasiado énfasis en el manejo de la brújula y el mapa, como no somos expertos el mejor consejo que podemos dar es que si hay alguien interesado lo mejor es consultar información en sitios serios (por ejemplo aquí hay un manual bastante bueno (http://masvida50.com/aventura/manual/Manual%20de%20iniciacion%20deporte%20de%20orientacion.pdf), practicar, ir con gente que domine la orientación, etc. 

Como soy un poco así, pues no tiramos ni una foto, entre las prisas y tal...y que coño, que hacía frío para sacar las manos de los guantes.

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