Hola, que hay, por aquí estamos de nuevo a contaros otra de las aventuras de vuestro club alpino más admirado, esta vez tocaba volver a Gredos, ante las continuas lesiones de alguno y compromisos de otros, de nuevo la damnificada fué Meli y esta vez podía haberlo sido yo pues me declaro único culpable del marrón donde metí a la susodicha.
Todo comenzó hace ya unas semanas, en la bajada de La Maliciosa (pincha aquí para verlo) tras la desintegración de la suela de sus botas la adquisición de unas nuevas demandaban una buena ruta para estrenarlas y que mejor lugar que la catedral del granito (gredos), el problema era donde, así que en un alarde de originalidad , como en mayo no logramos ver las cinco lagunas (pulsa aquí ahora si quieres verlo) pues asomarnos a la Portilla del Rey…total, que Meli con botas nuevas (no se las había vuelto a poner desde que las compró en la tienda) y a mí se me pasa por la cabeza una ruta de ¡¡22 km. y más de 1.500 mts. de desnivel!!... efectivamente me estaba jugando una noche de sofá.
Un poquito de historia
Se ve que Alfonso XIII en su afán por abatir cabras y disfrutar de la belleza de la sierra de Gredos, mandó construir alrededor de 1915 la llamada Trocha Real,
Esta “senda real” recorre gran parte de la sierra de gredos, comienza en la localidad de Candeleda, sube por el puerto con el mismo nombre pasando por el refugio del rey, llega al morezón y baja al alto de Barrerones. Una vez allí desciende a la Laguna Grande e inmediatamente (en contra de lo que dice la mayor parte de las guías) da un giro al norte pasando por el Gargantón y alcanza la Portilla del Rey (en la cuerda del Cabeza Nevada).
Todas estas excursiones reales dieron lugar a lo que fue el primer parador de España, situado en la carretera del Barco de Ávila antes de llegar a Navarredonda.
Por si alguna vez os sale la pregunta en el trivial, el puerto de Candeleda era el paso por el cual se llevaban las reses a pastar en las dehesas extremeñas durante los meses de invierno, era un puerto de portazgo, por el que se debían tributar unos cuantos maravedíes por su uso.
Supongo también que, como buen Borbón, Alfonso XIII aparte de las cabras, también apuntaría en sus jornadas de caza a otro tipo de animal, esta vez de dos patas, durante las monterías.
Pero volvamos a los hechos que acontecieron el sábado 14… como una niña con botas nuevas Meli, con mi agradable y sin par compañía, comenzábamos a andar por la senda que sale de la plataforma de Hoyos del Espino camino a la Laguna Grande y que varios de nosotros hemos recorrido ya en varias ocasiones, buen tiempo, compañía agradable, nada hacía presagiar la aciaga jornada que resultó ser.
A protejerse del sol
Como de costumbre, paramos en el alto de Barrerones a recuperar el fuelle con la excusa de ver los picos que componen el circo. El ávido lector se habrá dado ya cuenta de que mi tendencia a olvidar diversos instrumentos, en este caso la cámara de fotos, así que tuve que tirar de móvil y claro, el resultado es el que es, aún así intentemos diferenciar los principales altos del circo.
Circo de Gredos
Más circo de Gredos.
¿se va bien para ir a la Portilla del Rey?
Una vez descendido el desnivel hasta la Laguna y poniendo un mínimo de atención, nos damos cuenta de que un sendero se bifurca a la derecha (en nuestro sentido) dirección norte dejando la laguna grande a nuestra izquierda. Sin pérdida alguna y siguiendo los hitos, cruzamos el desagüe de la Laguna Grande y que da origen a la Garganta de Gredos, comenzando la subida al Gargantón, otro de los más impresionantes circos de Gredos.
La subida se hace bastante cómoda pues la senda en zetas apacigua bastante el desnivel, pero cuando llegamos al alto y vemos donde está la portilla nuestras piernas comienzan a temblar… hay que bajar de nuevo al gargantón para comenzar a subir dirección al Cabeza Nevada (o Mogota del Cervunal).
Un camino perfecto...
...y señalizado.
Allá a lo lejos se ve el Almanzor, más cerca venteadero, etc.
Con paciencia y entre chistes, fábulas y chascarrillos y alcanzamos el desagüe del gargantón y comienza la subida a la Portilla del Rey, ahora ya se va haciendo más pronunciada aunque el camino es bastante cómodo, a lo lejos aparece el Rey Almanzor, justo por encima de nosotros los riscos del gutre y un poco más oculta me parece distinguir a la Galana, pero como nunca la había visto por esa cara no lo podría asegurar.
La subida ya es más pronunciada y llevamos un buen tute de km. esta se hace un poco larga, pero en aproximadamene dos horas (un poco más) desde la Laguna alcanzamos por fin la Portilla del Rey, ¿y a qué venía aquí este hombre?, desde luego las vistas son espectaculares, por fin vemos las cinco lagunas, o parte de ellas, yo creo que son la Laguna Galana y Mediana, las otras tres no se ven. Si que se distingue a lo lejos Majalaescoba. Por encima de nosotros está la portilla del pluviómetro y el Cabeza Nevada y al sur el Canchal de la Galana y los cerros del Gutre, al oeste el callejón de los lobos y la portilla de los cantos coloraos, y hacia el norte la garganta del pinar, la cuerda de los barquillos incluso el Risco Redondo ya cerca de Navalperal.
Lagunas Galana y Mediana, justo enfrente la Portilla de Cantos Coloraos.
Un poco de pose optimista.
Como sociedad alpinogastronómica que somos, habíamos llevado con nosotros unos recortes de la panceta de cerdo, los cuales acompañados de lomo y chorizo nos hicieron añorar un buen tinto para pasar las migas, para bajar la comida el autor de este humilde blog os deleita con unas poses montañeras.
Os regalo unas poses montañeras.
Practicando pasos de escalada grado II
Una vez saciada nuestra voracidad, decidimos emprender el regreso por el mismo camino, pues la empresa se antojaba al menos larga y pesada como la crisis financiera, pero he ahí un hecho que hizo que todo se complicara, y es que las nuevas botas de mi compañera de cordada (y de hipoteca) comenzaron a dañar sus tobillos ya en la bajada de la portilla.
Bufff… solo se me ocurre a mí, lleva a Melisa a una ruta como la de hacía tiempo con botas nuevas, …¡novato!.
Como podéis ve en las fotos siguientes la mujer lo llevaba como podía, al menos con buen humor, pero en la bajada del gargatón ya comenzaba a ser preocupante la cosa.
De arriba allí venimos...
...y por allí arriba tenemos que volver
Sin descanso alguno comenzamos de nuevo la subida a barrerones, esa cuesta me mata, tras volver de una actividad y cuando el músculo comienza a relajarse vas y te calcas más de 200 mts. de desnivel, pero esto no era lo peor, pues era en las bajadas donde las botas hacían daño y ahora faltaba bajar barrerones y llegar al coche, …¿a quién coño se le ocurre arreglar un camino en la montaña poniendo piedras?, el camino está bien como está, la montaña es como es y al que no le guste que no vaya.
¡Qué majas!
Total, que sufriendo lo indecible llegamos por fin al coche, como dice un ilustre miembro del club uno de los mayores placeres de este mundo es quitarte las botas y después de casi 10 horas ya ni te digo, eso si, no penséis queridos lectores que marchamos directos a casa a lamernos las heridas, no antes de pasarnos claro está por, en este caso “la bodeguilla” donde la tradicional cerveza puso fin a tan gran evento montañero.
Esto no hay dinero que lo pague.
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